Resistencias, luces en el camino

Volvemos a nuestro Hogar, nuestro espacio sagrado, admitiendo como lo vivido desde el origen de nuestras vidas, es una aventura digna de agradecer. La infancia queda atrás y podemos ser adultos maduros con un corazón de Niño Libre y Renacido.Una buena existencia integra el pasado y el presente, viviendo entonces en el ahora poderosamente, en donde la libre capacidad de elegir en cada momento se expande al ritmo de tu corazón.¿Qué ha hecho que no fuera así desde el inicio? La manera de vincularnos y relacionarnos posteriormente con nuestros padres, no fue precisamente desde el amor aunque tanto ellos como nosotros creyéramos que si. Vinculándonos desde las emociones y aprendiendo a relacionarnos desde la lucha, la culpa, el desamparo, victimismo, abuso y vengador, carencia, separación y sobre todo, desaprobación.En nuestra mente se creó una confusión que en la mayor parte de los casos se volvió en contra nuestro por la misma creatividad del pensamiento.Para el niño es sumamente doloroso vivir sin sus padres, así que, hemos creado, según nuestro proceso de vida, relaciones adictivas para “estar con mamá y papá”, inconscientemente. Una manera de “no ser” para estar con ellos. No estoy en mi, sino, fuera de mi. Entonces no vives, sino actúas.Y todo ello es perfecto para aprender como transformarlo para llegar al amor, a la consciencia de nosotros mismos, para renacer a una nueva vida, sabiendo tomar a nuestros padres sin juicios y dándoles el lugar que les corresponde tanto a ellos como a nosotros mismos.Más veo con mucha frecuencia como cuando el camino del amor consciente está delante de muchas personas se les activa un miedo inmenso a dejar ese pasado doloroso, esas fidelidades o dependencias a los padres. Es como si el niño herido hablara diciendo: “No me dejes que me muero”. Y así nacen, desde las formaciones mentales una resistencia detrás de la otra hablando ruidosamente de miles de razones para no entregarme a mi mismo, para no rendirme libremente al amor, para no aceptar el presente incondicionalmente, esa luz que estás viendo en el camino y la apartas dándole pataditas desde una rabieta infantil.Cuando aprendes a transformar las dependencias y a amar tu vulnerabilidad, desaparece el miedo a la pérdida, la vida fluye en paz. Solo tienes que aprender a hacerlo si realmente no quieres seguir con tu infelicidad, si ya has tenido suficiente.Si realmente lo deseas no hay nada que pueda impedir la fuerza de tu corazón. Eres libre y poderoso por herencia Universal.Con amor,María Luisa